Pedro Mauricio Katz

Agrimensor - Fundación Siempre Verde

Ante la crisis de larga data del sistema de transporte público, que mantiene sobresaltados a los usuarios, los choferes y sus familias, los empresarios/concesionarios y los representantes provinciales y municipales, expongo por este medio a la consideración publica un conjunto de ideas, que de ser aceptadas podrían asegurar un sistema de transporte de pasajeros estable y útil, para por lo menos, hasta fines del siglo XXI.

Propongo mudar la actividad desde el concepto de “servicio público” hacia el de “derecho ciudadano”.

Se debe dejar de lado el actual sistema de financiamiento de la actividad, que condena a numerosos ciudadanos a no poder usar este sistema de transporte, obligándolos a buscar soluciones individuales (caminar, bicicleta, moto, etc) que le llevan a ponerse en riesgo de vida y a tener que trasladarse a veces -infringiendo las normas de tránsito- llevando a toda su familia.

El financiamiento se debiera hacer con una tasa al transporte (percibida junto con las de alumbrado, barrido y limpieza) más los recursos presupuestarios de los subsidios de Nación y Provincia. Con ello se pagará al prestador del servicio por kilómetro recorrido.

A este sistema le llamaremos “boleto cero”, porque cada persona subirá al colectivo y no pagará boleto.

Hoy el sistema está en crisis, entre otras razones, por el modo de financiamiento de un pasajero, un boleto + subsidios; ello expulsa del sistema a las familias de bajos recursos porque el 30% o 40% de sus ingresos se gasta en transporte. Entonces deben usar la motocicleta como salida individual, con el riesgo que ello implica.

Este cambio que propongo también rompería la situación de pérdida de tiempo por exceso de viaje que el pasajero sufre, dado que hay que llenar el colectivo y por eso se extienden los recorridos, ingresando al centro e incrementando la exposición a riesgos en el tránsito.

Los recorridos de las líneas se deben definir según las necesidades de la población -tanto la que hoy lo utiliza como la que podría llegar a usarlo.

Para que el origen y destino de cada viaje sean unidos por la menor distancia y en el menor tiempo, se redimensionará el sistema mediante recorridos circulares y lineales con Estaciones de Transferencia, tal cual se está haciendo en el mundo.

Complementos

En esta transformación del sistema de transporte público se agregarán otros modos de transporte como el tren elevado que propone el intendente Javier Noguera de Tafí Viejo; un cablecarril que fomente el desplazamiento turístico aprovechando el desnivel entre la sierra de San Javier y la llanura, y el siempre añorado transporte ferroviario de pasajeros.

En forma inmediata Tucumán podría tener, como Salta, Chaco, Santa Fe y Buenos Aires, cochemotores circulando -por las mismas vías del FFCC Belgrano, que hoy utilizan los trenes del Belgrano Cargas- para unir Tafí Viejo, Lomas de Tafí, Villa Muñecas y la Estación Central Córdoba (San Martín y Marco Avellaneda), continuando hacia el sur por calle Bernabé Aráoz, con posibilidad de tener empalmes en poco tiempo a Famaillá, Monteros, Concepción, Aguilares, Alberdi y La Cocha.

También en poco tiempo se podría extender hacia el Este los ferrocarriles uniendo Los Ralos, el Aeropuerto, Banda Río Salí, Ranchillos y Alderetes.

No ver que estamos en el tiempo justo para grandes cambios nos puede dejar a todos los tucumanos, sin distingo, fuera de un mundo mejor; hagamos ya lo que está a nuestro alcance y sobre todo ahora que tenemos un gobierno nacional permeable a estas inquietudes.

Una mirada amplia del tránsito y del transporte de pasajeros nos permite observar la necesidad de traslado desde los lugares de residencia hasta lugares de trabajo, estudio, trámites, atención médica, paseo, etc.

Esos traslados se realizan a pie, en vehículos particulares (patines, bicicletas, ciclomotores, motocicletas, automotores) o, en transporte público (taxi, ómnibus, tranvía, trolebús, cablecarril o tren). En las estadísticas de siniestralidad vial, los componentes más vulnerables son los peatones, ciclistas y motociclistas, con un gran impacto en los costos del sistema sanitario provincial. Por los siniestros viales se pierden en Tucumán más de 300 vidas por año, la mayoría jóvenes. Los que sobreviven pero con secuelas invalidantes se cuentan por miles.

Reducir la cantidad de muertos y discapacitados debe ser uno de los motivos para hacer efectivo el derecho constitucional a la salud; por ello el transporte debe ser considerado un derecho.

El nuevo sistema de financiamiento con base en una tasa y no como pago de un servicio es más justo porque se asienta en cerrar la brecha económica en la sociedad (índice Gini), y también en mejorar la seguridad vial, al reducir los viajes en motocicleta con familias completas sobre un solo vehículo.

Todos los habitantes -incluso los turistas- tendrán derecho a viajar sin pagar un boleto por cada viaje.

Espero con esto poder abrir un debate para escuchar todas las voces y conseguir convergencias para generar un futuro sustentable para Tucumán.